-Te quiero.
-No me digas eso
-¿Por qué? Es la verdad, eres perfecta.
-Conseguirás que me lo crea. No es cierto.
-Tienes razón, no es cierto...
Se acercó a ella. Rodeándola con sus brazós la aprisono contra su pecho obligándola así a permanecer pegada a él.- Esas palabras se quedan cortas.- Y esas palabras se perdieron en el roce de sus labios...
No hay comentarios:
Publicar un comentario